Estudios para la construcción de edificios con arena y agua. TAPIAL


 Monasterio de Kagbeni, (1429)  Nep

El secreto del éxito de un castillo de arena podría ayudar al renacimiento de una técnica antigua,  respetuosa con el medio ambiente, según un estudio dirigido por la Universidad de Durham.

Los investigadores, dirigidos por expertos de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de  Durham, han llevado a cabo un estudio sobre la fuerza de la tierra apisonada, que está creciendo en popularidad como un método de construcción sostenible. Al igual que un castillo de arena necesita un poco de agua para poder ser trabajada, los ingenieros de Durham descubrieron  que la resistencia de la  tierra apisonada depende en gran medida de su contenido en agua. Tapial es un material manufacturado compuesto de arena, grava y arcilla, que se humedece y luego se compacta para la construcción de muros. La investigación, financiada por la Universidad de Ingeniería y Ciencias Físicas Research Council (EPSRC) y publicado en la revista Geotechnique, demostró que un componente importante de la fuerza de tierra apisonada depende de la cantidad de agua presente. Pequeñas muestras cilíndricas de tierra apisonada se sometieron a "pruebas triaxial" - donde las presiones externas son aplicadas a un modelo de comportamiento del material en una pared. Los investigadores encontraron que la succión creada entre las partículas del suelo con contenidos muy bajos en agua era la causa de la fortaleza de la  tierra apisonada. La investigaciones demostraron que las paredes de tierra apisonada dejan secadas después de su construcción, y con un clima adecuado, no deben de `perder toda su agua. La pequeña cantidad de agua que permanece  es  vital  para que se mantenga la construcción a través del tiempo. Los investigadores han declarado que su trabajo podría tener implicaciones para el futuro diseño de edificios con tierra apisonada, una vez encontrada la relación entre la fuerza y ​​el contenido en agua de las construcciones. Existe un interés creciente en el uso de esta  técnica constructiva, ya que puede ayudar a reducir la dependencia del cemento en materiales de construcción (la producción de cemento es el responsable del cinco por ciento de la producción de CO2). Los materiales utilizados con esta técnica   por lo general pueden también ser de origen local, reduciendo así las necesidades de transporte. Además de informar de los nuevos diseños constructivos,  el equipo espera que sus hallazgos también puedan ayudar a la conservación de los antiguos edificios de tierra apisonada, poniendo en su lugar los métodos de protección  basados en la cantidad de agua en los mismos, lo que aumentaría su fuerza.
 Paul Jaquin, investigador del proyecto está trabajando en unión con empresas del sector, en los nuevos proyectos de construcción con tierra en todo el mundo, utilizando esta investigación para diseñar mejores edificios. El director del proyecto,  Dr. Charles Augarde, de la Escuela de ingeniería de la  Universidad de Durham , declaró: "Sabemos que la tierra apisonada puede resistir el paso del tiempo, pero la fuente de su fuerza, no se ha comprendido correctamente hasta la fecha. "Sin esta comprensión no se puede  conservar la vieja tierra apisonada o hacer diseños económicos para nuevas construcciónes. "Nuestros trabajos preliminares indican que su principal fuente de poder está ligado a su contenido en agua. "entender esto nos  acercará a la utilización de este material ecológico en el diseño de nuevos edificios y en la conservación de edificios antiguos que fueron construidos con esta técnica".
Esta técnica denominada Tapial se desarrolló en la antigua China alrededor de 2.000 AC, cuando sus habitantes utilizaban la arena con agua para construir muros de defensa alrededor de sus asentamientos , posteriormente  la técnica se extendió por todo el mundo - tal como está documentado en otra publicación reciente por los investigadores  Dr. Chris Gerrard, del Departamento de Arqueología de la Universidad de Durham , partes de la Gran Muralla de China y la Alhambra de Granada en España fueron construidos con tierra apisonada. En el Reino Unido esta técnica fue utilizada, de forma experimental, en la construcción de viviendas de bajo coste en Amesbury, Wiltshire, tras el final de la Primera Guerra Mundial.
Este método de construcción está reconocido en algunas partes de Australia y los EE.UU.. La popularidad de las viviendas ecológicas ha aumentado su popularidad gracias a  programas de televisión  como Grand Designs .El  Dr Augarde es co-director del Earth Building  del Reino Unido (EBUK), una nueva asociación creada  para fomentar la conservación, la comprensión y el desarrollo de la construcción con tierra en el Reino Unido. EBUK reúne a constructores, académicos, investigadores, arquitectos, ingenieros, fabricantes, para trabajar en áreas de interés común en el ámbito nacional y local. Tom Morton, secretario de Contrucción con tierra del  Reino Unido, dijo: "Este tipo de investigaciónes son esenciales para desarrollar una industria basada en la  construcción sostenible,. "Estas tecnologías bajas en carbono serán una realidad si unimos nuestra experiencia con la empresas implicadas en este sector. 

Traducido del inglés : Ecoaldeashakti ( Carlos Mrín)

VEGETARIANO



Ser vegetariano
por Leonora Esquivel Frías
Ponencia presentada en el Primer Congreso de la Unión Vegetariana Española (UVE)
9-12 de octubre de 2004 - www.unionvegetariana.org


Una vez que hemos visto el sufrimiento de los animales,
somos moralmente responsables de aliviarlo y este es un camino que no tiene regreso”
Mary Lou Randor, Animal Grace

Ser vegetariano es una decisión que se toma una vez, hay quienes optan por este estilo de vida por razones de salud, otros quienes lo hacen por ser coherentes con su postura ecologista y otros quienes lo hacemos por respeto a las vidas de los animales no humanos.
Las tres razones son igualmente válidas, sin embargo sólo la última es completamente altruista y desinteresada, es lo que se llama el vegetarianismo ético. Dejar de comer animales es el primer paso para dejar también de vestirnos con su piel o de comprar productos probados en ellos; es una consecuencia lógica de haber reflexionado sobre las grandes injusticias que se cometen con ellos y de la decisión de no querer ser parte activa en su maltrato y explotación.
Una vez hemos reconocido que los animales son seres con capacidad de sentir placer y dolor y que por lo tanto tienen al menos el interés de buscar el primero y evitar el segundo, estaremos viviendo el primer día de nuestra nueva vida
Una vida donde el sufrimiento animal sea tomado en cuenta. Y que conste que esto no quiere decir que importe más o menos que el sufrimiento de los seres humanos, que es lo que siempre se esgrime contra quienes defendemos los intereses de los animales; el sufrimiento es malo independientemente de quien lo padezca. Es cierto, en el mundo hay mucho sufrimiento, tanto que este parece ser parte constitutiva de la naturaleza. Nos hemos acostumbrado a ver en las noticias gente muriendo de hambre, por guerras, en actos terroristas, en violencia doméstica, y nos parece repudiable. Sin embargo, poco o nada vemos acerca de los animales hacinados en las granjas factoría, transportados durante horas sin agua ni alimento, arrastrados hasta el matadero y abiertos en canal estando a veces todavía conscientes. Estas imágenes no van a llegar al salón de nuestra casa a menos que nosotros salgamos a buscarlas o que coincidamos con una mesa informativa de alguna asociación defensora de los animales.

El vegetarianismo ético no es una mera dieta, es, repito una manera de vivir coherente con los principios que creemos dignos de ser defendidos: justicia, respeto, solidaridad.
El término vegetarianismo ético puede retumbar como si fuera una doctrina o una práctica inaccesible para el común de los mortales. En general no hago esa distinción, pero creo que en este contexto vale la pena hacerla pues a diferencia de un vegetariano por razones de salud, quienes lo somos por rechazo a la utilización de animales, abogamos en todo momento por un cambio hacia este estilo de vida.

Nunca otra causa exigió una modificación tan radical en nuestra manera de vivir: cambiar algo tan arraigado como nuestros hábitos alimenticios no es fácil, pero más difícil quizá es enfrentarse a una sociedad que no está preparada para el vegetarianismo. Burlas, rechazo, indiferencia y hasta desprecio son las más comunes de las actitudes a las que estamos expuestos una vez decidimos dejar de consumir productos de origen animal y esto se debe en gran medida a la ignorancia que existe en relación al tema del vegetarianismo y su conexión directa con los derechos de los animales.

Es curioso que cuando comentamos que nos dedicamos a la defensa de los animales, la gente se sorprenda de que también seamos vegetarianos. Esta distinción entre “animales para convivir” y “animales para comer”es algo que tenemos que ir eliminando, esa línea arbitraria ocasiona que no sintamos culpa alguna de comer un pollo pero sí nos horroricemos del consumo de perros y gatos en países asiáticos, por ejemplo, que firmemos contra las corridas de toros, pero que no reparemos en comer un trozo de vaca, o que creamos que la defensa de los animales se limita a encontrar un buen hogar para perros y gatos. De la misma manera creo que los vegetarianos que consumen lácteos y huevos han de dar un paso más y contemplar el veganismo como una opción ética y saludable. Los derivados de los animales también les ocasionan explotación y muerte.

La meta principal de todo activista por los DDA es hacer más vegetarianos, pues el vegetarianismo es la forma más eficaz de oponerse a la crueldad hacia los animales. Tengamos presente que al año se matan en el mundo 50 mil millones de animales sólo para consumo humano. Según PETA (Personas por la Ética en un Trato hacia los Animales), un vegetariano salva en promedio 95 animales al año. 95 seres sintientes que no nacerán para ser torturados y matados.
Nuestros argumentos son irrefutables, la teoría y la práctica están de nuestra parte, pero somos concientes de que la decisión final es personal, que la gente puede concedernos toda la razón y seguir comiendo animales “porque están muy sabrosos”. Como dijo Sócrates “Veo el bien y lo apruebo, pero hago el mal”. Para la mayoría de los seres humanos nunca ha sido un problema vivir en contradicciones morales. Podemos por un lado rechazar la violencia y por otro ejercerla indirectamente sobre los no humanos al utilizarlos como recursos, podemos reconocer que infligir dolor es malo y causarlo.

La mayoría de quienes comen animales se confiesa incapaz de poder matar su comida con sus propias manos, no obstante, da dinero para que otra persona lo haga. Esto es para mí una cuestión de elemental integridad moral, pero por lo visto no todo el mundo hace una reflexión de este nivel.

Quienes abogamos por los derechos de los animales intentamos hacer que la gente piense en algo que quizá no había pasado por su cabeza. Hemos de abrir tanto su mente como su corazón, porque no hay nada más compasivo y justo que una dieta vegetariana. Si nos importa el hambre en el tercer mundo, si nos importa el desperdicio de recursos naturales, la contaminación de mares y ríos, si nos oponemos a las guerras por petróleo, entonces es hora de cambiar a un estilo de vida vegetariano.
No hay pretextos para no poder ayudar a los animales. Si no tenemos tiempo para colaborar en una asociación, ni dinero para hacer donaciones, o nos sentimos incapaces de asistir a una manifestación, hay algo que sí podemos hacer que no nos requiere esfuerzo físico: ser vegetariano. Algo tan sencillo como optar por la vida o la muerte de un animal a la hora de sentarnos a la mesa.

Pero ser vegetariano no es suficiente, no podemos responder escuetamente ante la típica pregunta de por qué comemos cómo lo hacemos. Ser vegetariano no es una elección personal en el sentido de que yo haya elegido esta alimentación como pude haber elegido comprar una camiseta roja en lugar de azul. No puedo respetar el hecho de que alguien coma animales porque es su decisión, como no respetaría el que alguien le pegara a un niño sólo porque es su hijo. Aunque evidentemente, la decisión se toma a nivel individual, no estamos hablando de una simple preferencia gastronómica. Aquí hay en juego valores y compromisos.

Es común que la curiosidad de nuestro interlocutor se despierte cuando estamos comiendo, pero quizá ese no sea el mejor momento para exponer nuestras razones, pues seguramente los comensales se encontrarán ya frente a su trozo de animal cocinado y su actitud puede ser defensiva, pero una respuesta como “soy vegetariano porque ningún animal merece morir para que yo viva” es la puerta de entrada a una conversación que se puede tener en la sobre mesa. Cuando señalando productos de origen animal nos dicen “tú no puedes comer esto”, hemos de responder “no es que no pueda es que no quiero”.

Hay quienes evitan hablar del maltrato hacia los animales, quienes creen que no tiene sentido reclamar o hacer ver una conducta moralmente incorrecta, pues hay tantas que nunca acabaríamos. Sin embargo, pensemos qué es lo peor que nos puede pasar si levantamos nuestra voz por los animales. ¿Que nos ignoren, que nos insulten, que se rían, que nos llamen exagerados? Pues eso no es nada en comparación con lo peor que les sucede a los animales si no decimos nada: su sufrimiento en granjas factorías, en los laboratorios, en las granjas peleteras, etc.
Dejar de comer productos de origen animal es fundamental para mostrar respeto hacia los animales, pero necesitamos hablar también de porqué hemos optado por oponernos a esta explotación.

Los países de habla hispana vamos bastante retrasados en materia de DDA y vegetarianismo, fuera de las grandes ciudades es difícil conseguir leche de soja, tofu, seitán o tempeh, aunado a esto existe todavía la creencia de que los vegetarianos no comemos carne, pero comemos pescado e incluso pollo. De nosotros depende que estos malentendidos vayan aclarándose y si nosotros solicitamos por escrito a los supermercados o restaurantes que existan opciones vegetarianas, entonces seremos un grupo de consumidores al que habrá que satisfacer. Mi experiencia personal como vegetariana mexicana es que aunque aquí podamos comprar comida en cualquier herboristería, la gente sigue siendo hostil a la idea de no comer animales. En Latinoamérica, en cambio, la idea de los DDA es tan nueva que el público la recibe con mayor interés y parece reconocer que no es tan descabellada como algunos quieren hacerla ver. La gran cantidad de frutas y verduras hace que no tengamos que depender tanto de las alternativas a la carne, pero aún queda por convencer a una población en extrema pobreza que ser vegetariano no es un lujo ni privilegio de una clase social acomodada que puede preocuparse por su salud y la de los animales.
La información oficial tampoco está de nuestra parte. Los mismos médicos, la publicidad, los productos del mercado nos sugieren consumir carne y productos de origen animal. Si logramos que salga una nueva pirámide alimenticia veremos que se reduce la ingesta de “carnes rojas”, pero se potencia el pescado y los lácteos. Pensemos en el gran mito de la leche, nunca mejor desmentido que en Leche que no has de beber de David Román. Somos nosotros quienes tenemos que buscar información fidedigna para ofrecer a los demás. Si por ética no hemos de consumir productos animales, por salud tampoco.

Como activista por los DDA cada vez que pongo una mesa informativa, asisto a un acto o manifestación, realizo una entrevista o tengo la oportunidad de habar con alguien, repaso uno a uno los argumentos que existen a favor del vegetarianismo y me dan ganas de hacerme vegetariana por segunda vez, porque estoy orgullosa de formar parte de ese colectivo que se dio cuenta de que las vidas de los animales no humanos han de ser respetadas, y no encuentro nada más natural y coherente.

GUÍA PRÁCTICA DE UNA INSTALACIÓN DE ENERGÍA SOLAR TÉRMICA


Las instalaciones de energía solar térmica son elementos cada vez más presentes en el paisaje construido y son promovidas por normativas como las ordenanzas solares o el reciente Código Técnico de la Edificación. Esta guía se presenta como un texto completo y práctico en el que se desarrollan las características más importantes de una instalación de energía solar térmica en una vivienda. El objetivo es hacer un poco más conocidos estos sistemas, tanto para aquellas personas que ya encuentran los sistemas solares en su nuevo hogar como para quienes se plantean incorporar en sus viviendas esta energía limpia.

Fundamentos de la energía solar térmica y tipos de sistema

Los sistemas de energía solar térmica utilizan los rayos solares para obtener agua caliente. Unas placas especiales, denominadas colectores, concentran y acumulan el calor del Sol, y lo transmiten a un fluido que queremos calentar. Este fluido puede ser bien el agua potable de la casa o bien el sistema hidráulico de calefacción de la vivienda.
En cuanto a la generación de agua caliente para usos sanitarios, hay dos tipos de instalaciones: 

•    las de circuito abierto, donde el agua de consumo pasa directamente por los colectores solares. Este sistema reduce costos y es más eficiente (energéticamente hablando), pero presenta problemas en zonas con temperaturas por debajo del punto de congelación del agua, así como en zonas con alta concentración de sales que acaban obstruyendo los paneles. Los inconvenientes son la dificultad para emplear materiales que no contaminen el agua, el riesgo de vaporización y congelación, el funcionamiento a la presión de la red con peligro en los colectores, el no poder emplear anticongelante, el mayor riesgo de corrosión (aire en el agua), las posibles incrustaciones calcáreas. También están sometidos más restricciones legales.

•    las de circuito cerrado, donde el agua de consumo no pasa directamente por los colectores solares. Este sistema es el más común. Se utiliza un líquido anticongelante que atraviesa los tubos dentro de los colectores y se calienta por la acción de la radiación solar. El líquido caliente atraviesa el circuito hidráulico primario hasta llegar al acumulador, en el interior del cual se produce un intercambio de calor entre el circuito primario y el secundario, es decir, entre el líquido anticongelante calentado en las placas solares y el agua que vamos a usar nosotros. En caso de que el agua contenida en el acumulador no alcance la temperatura de uso deseada, entra en funcionamiento automáticamente el sistema auxiliar - caldera o resistencia eléctrica - que se encarga de generar el calor complementario. Todo el proceso es automático y vigilado por el sistema de control.

Los sistemas también pueden clasificarse en función del tipo de circulación del fluido. Así, la circulación del fluido se consigue por:

•    Circulación natural, es el caso de un sistema termosifónico En este caso el depósito debe colocarse en un nivel superior a los colectores para permitir la convección por diferencia de temperatura. Para facilitar el movimiento del agua tiene que haber una diferencia suficiente de temperatura entre el colector y el acumulador y una altura entre el acumulador y los colectores mayor de 30 centímetros. Para evitar el riesgo de temperaturas elevadas en el depósito este se diseña con volúmenes mayores de 70 l/m2 de colector. 
Los factores positivos de este sistema son de carácter económico y de simplicidad de instalación, porque los equipos termosifónicos no consumen energía eléctrica, ya que funcionan sin bomba. Esta característica ayuda a disminuir el consumo energético de la vivienda y convierte a los equipos en autónomos que siguen funcionando aunque el sistema eléctrico falle. El hecho de ser autónomo hace muy atractiva su aplicación en aquellos lugares remotos donde no llega la red eléctrica. 
Los factores negativos son de carácter estético y de resistencia del tejado, porque el depósito tiene que estar encima de los paneles.
La circulación natural reduce también un poco el rendimiento del sistema solar .

•    Circulación forzada, es el caso de un sistema con electrocirculador Esta instalación evita los defectos propios de los sistemas de circulación natural. Como inconvenientes se encuentran las necesidades de energía eléctrica y de regulación y control de la circulación. Cuando el intercambiador está a una altura inferior a los colectores, el electrocirculador es imprescindible. Hay que incluir además una válvula antirretorno para evitar el posible efecto termosifónico nocturno. 
Los factores positivos de este sistema son de carácter estético y de rendimiento del sistema. Es posible colocar el acumulador en el interior de la vivienda, y entonces el tejado no tiene que soportar el peso del acumulador (que puede ser de hasta 300 - 500 Kg. ). La circulación forzada ofrece un rendimiento superior al de un sistema de circulación natural, porque el fluido anticongelante circula de manera más rápida que el agua.
Los factores negativos son de carácter económico y de gestión del sistema: la inversión inicial es más alta y también el sistema utiliza energía para el funcionamiento de la bomba. Sin embargo, este uso de energía va a ser compensado por una mayor producción de agua caliente en comparación con el sistema precedente.


Especialmente populares son los equipos domésticos compactos, compuestos típicamente por un depósito de unos 150 litros de capacidad y dos colectores de aproximadamente 1 metro cuadrado cada uno. Estos equipos, disponibles tanto con circuito abierto como cerrado, pueden suministrar el 90% de las necesidades de agua caliente anual para una familia de 4 personas, dependiendo de la radiación y el uso de agua que se realice. 
Cualquiera de estos sistemas de energía solar térmica doméstica evita la emisión de hasta 4.5 toneladas de emisiones de gases nocivos para la atmósfera. El tiempo aproximado de retorno energético (tiempo necesario para ahorrar la energía empleada en fabricar el aparato) es de un año y medio aproximadamente.



Las instalaciones de energía solar térmica pueden formar parte de cualquier vivienda, sea rural o urbana.
Los colectores. Tipos y principio de funcionamiento

Los colectores solares más empleados a nivel doméstico son los colectores planos, seguidos cada vez más por los colectores solares de vacío.
Un panel solar plano se compone de una caja con aislamiento en el fondo y en los costados y sobre este aislamiento se monta la placa absorbedora, una plancha metálica a la que se encuentran soldados los tubos por los que circula el líquido a calentar. Los tubos que entran y salen del costado de la placa permiten que se pueda conectar el sistema a la instalación de agua. La carcasa, normalmente metálica, es la estructura que rodea el aislamiento posterior y soporta el vidrio, y debe ser totalmente estanca para evitar pérdidas de calor. La tapa frontal es de vidrio templado resistente a impactos y a las oscilaciones térmicas o bien de determinados plásticos.
El principio de un panel solar es utilizar la energía solar al permitir el paso de los rayos del sol a través de esta tapa hasta la placa absorbedora, donde los rayos de luz (de onda corta) son transformados en calor. El líquido anticongelante especial circula dentro de la placa absorbedora y, como se ha dicho anteriormente, se convierte en el medio de transporte del calor desde la placa hasta el depósito.
Los colectores solares de tubos de vacío incluyen una innovación: se ha hecho el vacío en el espacio que queda entre el cristal protector y la superficie absorbente. Con este cambio se consigue eliminar las pérdidas por convección interna, porque internamente no hay aire que pueda transferirlas, y aumentar así la temperatura de trabajo y el rendimiento de la instalación.
La forma de estos captadores no es plana, sino cilíndrica, porque permite efectuar mejor el vacío en su interior. Además, los colectores de tubos de vacío integran concentradores cilíndrico-parabólicos con los que se consigue mejorar el rendimiento durante las estaciones en que los rayos solares no inciden en el ángulo óptimo.
También permiten adaptarse mejor a aquellos casos en que no es posible una instalación en la inclinación o dirección ideal, donde los paneles planos tendrían muy poco rendimiento. Esta propiedad hace que los captadores de tubos de vacío puedan integrarse aún mejor en la arquitectura.
En general, los colectores deben estar homologados y presentar  las garantías pertinentes.

Otros componentes de la instalación solar térmica

Depósito de agua caliente

La función del depósito es conservar caliente el agua producida por los paneles solares durante un tiempo limitado, normalmente entre 1 y 4 días en el caso de sistemas pequeños. 
Un buen depósito debe tener una alta capacidad calorífica, un volumen adecuado, responder de manera rápida a la demanda, integrarse bien en el edificio, ser accesible económicamente, ser seguro, y tener larga duración.
Suelen tener forma cilíndrica lo cual facilita el fenómeno de estratificación. Se construyen en acero, acero inoxidable, aluminio, fibra de vidrio reforzado y plásticos.
El tamaño del depósito deberá ser de 30 a 60 litros por m2 de panel solar en sistemas pequeños. En este tipo de sistemas no es factible conservar la producción de agua caliente del verano para el invierno, por cuyo motivo solamente se habla de depósitos con capacidad diaria.
En el caso de que se desee instalar un depósito mixto para A.C.S. y calefacción, se necesita hacer el cálculo considerando de 50 a 75 litros por m2 de panel solar.
Para sistemas unifamiliares es posible utilizar la siguiente regla:
50 litros de depósito por persona + 50 litros
Es decir que, en la gran mayoría de los casos, el depósito estaría en aproximadamente 200-300 litros.

Bombas o electrocirculadores

Estos elementos facilitan el transporte del fluido caloportador desde los colectores hasta el almacenamiento y luego al punto de consumo. Son accionados por un motor eléctrico que suministra al fluido la energía necesaria para transportarlo por el circuito a una determinada presión. Hay tres tipos de electrocirculadores centrífugos:

•    Rotor sumergido – Son silenciosos, requieren un bajo mantenimiento y se montan en línea con la tubería y el eje horizontal.
•    Monobloc – Con el eje en cualquier posición.
•    Acoplamiento motor – Electrocirculador de ejes distintos, son más ruidosos.
Con el paso del tiempo, en las tuberías se producen precipitaciones y corrosión, por lo que la pérdida de carga aumenta con el tiempo. Además los cálculos se realizan como si en la instalación sólo hubiese agua, mientras que muchas veces se añade anticongelante, por esta razón en la práctica la bomba que se elige debe estar un poco sobredimensionada
Las bombas suelen tener varias velocidades y el fabricante lo indica en sus gráficas. Lo aconsejable es que se trabaje en una velocidad intermedia para así poder subir o bajar la velocidad si nos hemos quedado cortos o bien si hemos sobredimensionado la bomba, respectivamente.
El circuito va precedido de un filtro para evitar que entren impurezas procedentes de las soldaduras y del resto de la instalación hasta la llegada a la bomba. 

Válvulas y otros componentes

Para evitar que el líquido anticongelante circule en la dirección opuesta cuando el sistema está apagado, se monta una válvula de paso de sentido único o una electro-válvula. Esta válvula antirretorno evita retrocesos del fluido caloportador desde el colector a la bomba causados por la convección natural.

Si se escoge una válvula de paso único, es aconsejable montarla en una parte horizontal del tubo y nunca en el fondo, ya que partículas de suciedad podrían interferir en el funcionamiento de la válvula.
La experiencia ha demostrado que es recomendable comprar una válvula de buena calidad. La solución con una válvula electromotriz que se abre en paralelo con el arranque de la bomba, es más segura que una válvula de paso sin retorno. 
Otro elemento muy importante del sistema es el vaso de expansión que absorbe las dilataciones del agua en las instalaciones de agua caliente sanitaria. Cuando crece la presión en la instalación debido a la dilatación del fluido caloportador (aumento de temperatura), el fluido sobrante entra en el vaso y empuja la membrana. El gas utilizado (nitrógeno, que no oxida ni estropea la membrana) se comprime, evitando así variaciones de presión en el circuito.


Las instalaciones también disponen de un purgador que extrae el aire que se pueda formar dentro de las conducciones, así como de un grifo mezclador a la salida del acumulador para permitir la mezcla de agua fría con la procedente del colector, para evitar el riesgo de quemaduras en momentos en que el colector alcance temperaturas muy elevadas.

Líquido anticongelante

Un líquido ideal para transportar el calor en una instalación solar térmica debería ser  anticongelante, no hervir, no corroer, ser atóxico, tener una alta capacidad calorífica y un gran coeficiente de transmisión de calor, no se debe gastar y debe ser económicamente accesible. Este líquido ideal "no existe", lo más cerca que se ha llegado a los parámetros ideales es un porcentaje del 60% de agua y un 40% de glicol (Etilenglicol o Propilenglicol).

Para que el período de garantía de la instalación siga vigente solamente debe emplearse el líquido recomendado por el fabricante, pues de lo contrario experimentando con otros líquidos se corre el riesgo de cargar con grandes costos en reparaciones del sistema por parte del instalador o usuario. 


Aislamiento


El aislamiento de colectores y conducciones, incorporado por el fabricante, es necesario para reducir tanto como sea posible las pérdidas de calor y mantener la temperatura del agua calentada por el sol. Pero por otro lado, los tubos suelen ponerse muy calientes, especialmente si el sistema está parado, por lo que es necesario que el aislamiento de los tubos pueda soportar temperaturas de hasta 150º C.


La circulación del fluido calentado por el sol se puede producir por circulación natural
(caso de los sistemas termosifónicos, en el esquema superior) o por circulación forzada,
utilizando una pequeña bomba (esquema inferior). Fuente: Disol.

COMUNIDADES SOSTENIBLES




Ecoaldeas y Comunidades Sostenibles
(Modelos para el siglo XXI)
Selección de artículos presentados en la Conferencia “Ecovillages and Sustainable communities: Models for the 21st Century”, celebrada en la Fundación Findhorn en octubre de 1995, a la que durante una semana asistieron alrededor de 400 personas de 40 países para compartir sus experiencias sobre el tema.
  1. POR QUÉ ECO-ALDEAS, por Robert Gilman
  2. EL AGLUTINANTE DE LA COMUNIDAD: PROCESOS DE COOPERACIÓN por Glen Ochre.
  3. DEFINIENDO NUESTRO PROPIO DESTINO: REVITALIZAR CIUDADES Y PUEBLOS, por Jill Jordan.
  4. DE LA ALDEA GLOBAL A UN GLOBO DE ALDEAS, por Helena Norberg-Hodge.
  5. CRISTAL WATERS, UNA ALDEA DE PERMACULTURA EN AUSTRALIA,por Max Lindegger.
  6. LETS: SISTEMAS COMERCIALES DE INTERCAMBIO LOCAL. Maddy y Tim Harland.

1. ¿POR QUÉ ECOALDEAS? por Robert Gilman
Después de trabajar como astrofísico para la NASA hace 25 años, Robert Gilman decidió que "las estrellas podían esperar, pero el planeta no". Desde entonces se ha dedicado al estudio de la sostenibilidad global, a la investigación de visiones futuras y a las estrategias de cambio social positivo. Junto a Diane Gilman, es fundador del "Context Institute" y de la revista “ In Context”.
Robert y Diane Gilman. Context Institute,
P.O. Box 10396. Bainbridge Is/and, Washington 98110 EE.UU.
rgilman@context.org o dgilman@context.org
 Antes de entrar en "¿Por qué ecoaldeas?" quisiera empezar por la cuestión de "¿en qué momentos de la historia nos encontramos?" Veamos dónde nos encontramos físicamente.
El cuadro adjunto abarca del 1900 al 2100. Nos encontramos donde las líneas se quiebran. Hasta ese momento, habían crecido exponencialmente y lo seguirán haciendo hasta un punto que los teóricos de sistemas y ecologistas llaman "saturación y colapso".
Cuando alguna parte de un sistema crece tanto que destruye y mina los recursos de los cuales depende, pierde su capacidad de auto-sostenimiento y se colapsa. Este es un fenómeno muy familiar para los biólogos. No hay indicio alguno de que los humanos como especie nos libremos de este fenómeno. Esto está representado por la línea de puntos.
DOS FUTUROS POSIBLES: Desarrollo sostenible versus Negocios convencionales
Política y cambios de actitud que podrían, a partir de 1995, conducirnos a un futuro sostenible
Tecnología
  • Confianza decreciente en los recursos no-renovables por unidad de producción industrial (reducida ésta a la mitad en 20 años, al aumentar la eficiencia y el uso de renovables)
  • Tecnologías agrícolas mejoradas y conservación del suelo
  • Inversión decreciente en control de la contaminación (tasa de contaminación reducida a la mitad en 20 años)
Consumo
  • Producción industrial per capita limitada a los niveles aproximados de 1995. El nivel de vida sube con productos de más larga vida.
Población
  • Acceso total a los métodos de control de natalidad
  • Cifra media de hijos por familia: 2
  • Aumento de la inversión en servicios de tipo humano (50%

Lo positivo para mí está representado por la línea continua, los cambios que podríamos hacer los humanos en el terreno físico. Puede que no sean cambios fáciles en el plano social pero sí en el físico. Son cambios en la tecnología, el consumo y la población. Me imagino estos tres campos representados por un taburete de tres patas.
Cuando me hablan de la necesidad de incidir sobre el consumo, la población o la tecnología suelo responder: ¿qué pata del taburete lo mantiene en pie? Propongo esta metáfora para que la estudiemos.
¿Y por qué son importantes las comunidades, dados los cambios que debemos hacer en el plano físico? No hay manera de que lleguemos a una sociedad sostenible si no abordamos e diseño de nuestras comunidades. Es decisivo corregir los niveles de consumo de recursos de nuestras comunidades. Es bueno saber que aquí hay personas que están reduciendo el consumo de energía en sus comunidades, y no sólo de energía. Sabemos cómo hacerlo técnicamente pero no lo estamos haciendo.
Para saber en qué momento de la historia estamos es también importante abordar el lado social y humano. Revisando la cultura de la sostenibilidad, he descubierto tres períodos épicos y dos transiciones intermedias. El primer periodo, el Tribal, ha sido el más largo. Le siguió la transición a la agricultura y las ciudades, y después vino el Imperio. Creo que ahora nos encontramos en otra transición, tan profunda como la primera.
Si nuestras vidas son a veces un poco esquizofrénicas es porque nos hallamos en medio de dos etapas. Muchas de las características de nuestras vidas hoy son las de la era en la que entramos, la Planetaria Sin embargo las actuales instituciones tienen su origen en los pasados 5.000 años de era Imperial. Cuando digo instituciones me refiero no sólo a los gobiernos sino también a la mitología que utilizamos y de Ia que estamos empapados.
El crecimiento de la población y la tecnología lo que han hecho es acortar lo ciclos. El karma nos vuelve con mayor rapidez. Muchos grupos de diferente índole están dándose cuenta de que no hay beneficio personal si no es a la vez beneficio para la comunidad y el medio ambiente. Es como si nos viéramos empujados a lo que antes era más bien una cuestión moral.
¿Y qué tiene esto que ver con las comunidades y las ecoaldeas? Creo que las ecoaldeas, las comunidades sostenibles y los barrios con elevada conciencia ecológica son los asentamientos ideales para impulsar la nueva cultura. Y ésta no existe si no se comparte con otros. Si intentamos trabajar a gran escala, la cosa se diluye en abstracciones. Sólo a escala humana podemos descubrir a los demás y a nosotros mismos.
Cuando redactamos el informe sobre ecoaldeas para Gaia Trust, tuvimos que definir la ecoaldea y parece que la definición ha prendido: "una ecoaldea es la escala humana", o sea, un lugar donde conoces a los demás, un "asentamiento integral", no sólo una estructura de viviendas, agrícola o empresarial sino todo ello a la vez, un asentamiento donde las actividades humanas están integradas en el medio natural de manera inocua.
Tan importante como la relación con el medio natural es que el asentamiento sea soporte de un desarrollo humano sano, y que haya un sentido de celebración en él, como aquí en Findhorn.
Finalmente, la sostenibilidad. Es clave que "la vida de la comunidad pueda continuar indefinidamente en el futuro", de lo contrario, estaríamos hipotecando ese futuro Si traducimos esto al nivel práctico vemos que las ecoaldeas tienen hoy los siguientes retos:
Imaginémoslos como pisos de un edificio. El primer piso es el estrato físico, o sea, los sistemas biológicos: tratamiento de aguas residuales, producción de alimentos animales, etc. Luego está el entorno construido: edificios, carreteras, etc. Estos dos pisos son partes decisivas de una ecoaldea y, a veces, son las más sencillas, al menos a juzgar por la experiencia de quienes los han levantado
Debajo de todo está la parte humana: el sistema económico y el gobierno. Si éstos no están bien fusionados, los niveles superiores tampoco podrán estarlo.
Sin embargo, para hacer funcionar la economía, hace falta algún tipo de hilo conductor en la comunidad, un espíritu, unos sentimientos y una cultura comunes que mantenga unidos a sus miembros cuando se aborden los temas difíciles. Y las dificultades muchas veces vienen del hecho de tener que dar respuesta simultánea a muchas cuestiones; las relaciones se resienten mientras las necesidades de nuestros hijos son también diversas. El desafío del sistema en conjunto es lo que muchas veces colapsa a los miembros de la comunidad o los unilateraliza.
Por tanto hay que descubrir cómo conservar el equilibrio. Las ideas que en un tiempo pensamos podrían resolver los problemas del mundo resultan hoy insuficientes. Debemos encontrar el equilibrio entre lo comunitario y lo privado, entre el presente y el futuro, entre las estructuras tangibles (los edificios) y las intangibles (el corazón, la mente y la voluntad). A propósito de esto, una de las trampas en la que creo que caen las comunidades es el desequilibrio de estas tres partes. Para mi, se trata, de nuevo de un taburete de tres patas.
¿Por qué ecoaldeas? Sencillamente porque creo que es el lugar que mejor nos permite entender la esencia de nuestro tiempo, que no es ni más ni menos que ser parteros de la cultura emergente. Y esto no podemos hacerlo individualmente sino con los demás y a una escala comprensible para nosotros.
Y vamos con el tercer taburete de tres patas: nuestra relación con el medio natural, con los demás respecto a los temas políticos y sociales y la relación con nosotros mismos en términos de salud, crecimiento personal y espiritualidad. Todo ello forma parte de nuestro propio yo.
Los sociólogos han trazado una curva en forma de "s" y le han dado el nombre de "Difusión de Innovaciones". Según ésta, ¿qué estrategias necesitamos si queremos ser agentes del cambio, parteros de las innovaciones?
Las mejores estrategias son las que van cambiando a medida que avanzamos en la curva. Ocurre a menudo que se tiene una magnifica estrategia en el momento equivocado.
¿Dónde están, pues, las ecoaldeas? Creo que hasta ahora hemos estado en el terreno de la "Experimentación" y de los "Proyectos Piloto" . Por experimentación entiendo lo que los apasionados e irascibles excéntricos se atreven a hacer. De esta etapa hemos aprendido mucho, pero aún queda mucho por hacer.
Por otra parte, y aunque los Proyectos Piloto deben continuar, vamos entrando en la etapa de "Construcción de la Infraestructura y de los Sistemas de Apoyo". Y no me estoy refiriendo a la carreteras y las líneas eléctricas, sino a la infraestructura social y de comunicación, a la Red Global de Ecoaldeas y a esta Conferencia misma. Me dirijo a toda la gente que ha estado trabajando en ecoaldeas de una manera aislada. Si nos mantenemos en contacto podremos aprender unos de otros y entrar en la fase de "Popularización".
Los sociólogos han descubierto que la mejor manera de divulgar una idea es contactar con la gente que está interesada y motivada, y ayudarles a desarrollarla, ignorando a los detractores. Si lo que queremos es boicotear las innovaciones, lo mejor es reunirles a todos ellos y enzarzarles en una discusión. Un espejismo que nos ha hecho creer la democracia es que nada cambia si primero no hay una discusión pública del tema y luego una acción gubernamental.
Bueno, pues esta no es la manera como están cambiando las culturas. Los empresarios y comerciantes lo saben muy bien: primero introducen un producto en un mercado reducido, luego consolidan su consumo y de ahí pasan a extenderlo a otros mercados hasta que logran tener una gran influencia sobre el cambio social.
Una de las razones por las que las "Políticas Electorales " van un poco retrasadas en la curva es que el momento de meterse en esas políticas es cuando pueden ganar votos. No quiero decir con esto que no haya leyes que cambiar ni algunos espacios políticos en los que meterse, sino que creo más necesario dedicarse a los "Proyectos Piloto", construir la infraestructura, contactar con los que realmente están interesados en lo que estamos haciendo y esperar el momento oportuno.
Esta conferencia llega en un momento interesante. Creo que dentro de 5 años podremos decir que "en esta conferencia se hicieron muchos contactos, se crearon muchas redes, se profundizó en la comprensión y surgieron una gran variedad de eventos.
Aprendimos a tener un brillo especial en los ojos y al volver a ver a miembros estresados de nuestras comunidades pudimos contestarles así: "Entiendo lo que te pasa y, sin embargo, siento una gran alegría interior; descubramos juntos la manera de arreglar el asunto" o lo que sea.
Sabemos cultivar alimentos que no nos envenenan; sabemos construir espacios para los peatones y reducir drásticamente las necesidades de transporte, incluso sabemos bailar juntos y sabemos escucharnos. Si somos capaces de transmitir esta energía al mundo es que esta conferencia ha sido el germen de algo excelente.
 
2. EL "AGLUTINANTE" DE LA COMUNIDAD: PROCESOS DE COOPERACIÓN, Glen Ochre
Glen Ochre es una activista social con pasión por el poder popular, los estilos de vida y trabajo cooperativos y por la Madre Tierra. Se formó como trabajadora social y es especialista en dinamización de grupos.
Glen Ochre. Commonground P. O. Box 474. Seymour, Victoria 3660. Australia
Tel.: +57 938257 Fax: +57 938400
Es un placer estar aquí. Todos lo dicen, pero es la verdad. Es maravilloso estar con 400 buenas personas que se preocupan realmente por el planeta. Esto me anima mucho y espero que a vosotros también.
Formo parte de Commonground, una pequeña comuna rural en Victoria, Australia, que inicié hace 14 años. Éramos un pequeño grupo de revolucionarios que trabajábamos en el área de desarrollo de bienestar social y comunitario, que pensaba que las cosas podían hacerse mejor. Nos preguntamos qué podíamos hacer por el mundo. De aquí surgió Commonground, un recurso para el cambio social de la comunidad. Es un lugar donde la gente puede venir para estar en el campo y refrescarse.
Commonground tiene 95 acres de tierra preciosa. Hay un solo tejado, una sola mesa y un solo bolsillo. Educamos a los niños entre todos. Han nacido 4 niños en la comuna y los compartimos (muchos nos preguntan si los niños saben quiénes son sus padres. Pues sí, lo saben). Somos una familia muy unida. No somos propietarios de la tierra en el sentido tradicional de la palabra: no podemos venderla ni sacar beneficio de ella. Esto es importante. Ninguna persona individual puede beneficiarse de Commonground. En su día pusimos todo el dinero en una bolsa y compramos la finca.
El "aglutinante" de la comunidad (lo que nos mantiene unidos) es todo lo que ocurre por debajo de nuestros cuellos. Es una zona muy importante y gran parte de ella es intangible. Creo que necesitamos modelos de vida cooperativa y oportunidades para compartir los recursos de una manera diferente. En Australia hay mucho territorio y la tendencia de la gente es a separarse entre sí, pero yo creo que necesitamos acercarnos. Creo firmemente en esta necesidad y apuesto con entusiasmo por ello.
Yo puedo aportar mis años de experiencia. Ahora tengo 51. Empecé siendo una joven e idealista activista social y ahora soy mucho mayor y más idealista aún. Quiero aportar mi experiencia de trabajo con muchos grupos que están haciendo lo mismo que nosotros estamos intentando, encontrar maneras de trabajar juntos.
Tengo un ilimitado optimismo en nuestra capacidad para encontrar caminos humanos hacia la sostenibilidad porque creo que internamente lo deseamos. Parece que en todos nosotros hay un gran anhelo de pertenencia al medio y de equilibrio con él. Y puede que tengamos miedo de ello. Muchas personas vienen a Commonground y dicen: "Oh, es maravilloso. Lo que estáis haciendo es sencillamente fantástico, pero yo no podría hacerlo... "
Cuando hablo de comunidad. no quiero decir que la gente necesite vivir en una comuna como la nuestra: hablo de grupos que viven y trabajan juntos de tal manera que hay interdependencia.
Esta es una palabra clave para mí: a un nivel, confiamos los unos en los otros.
Otra palabra clave que uso para definir comunidad es "intencionalidad", es decir, que elegimos vivir juntos. La comunidad es la concreción de nuestro anhelo de pertenencia. En un tiempo, tuvimos una comunidad y en parte la seguimos teniendo, es como si lo recordáramos.
Es un recuerdo de hace miles de años y de alguna manera estamos intentando volver a ese pasado, conectar con él y con ese sentido de pertenencia, y ello me llena de esperanza.
Me gustaría celebrar esto y hacer un pequeño ejercicio juntos. Levantémonos. Cogeos las manos entre vosotros, que nadie tenga una mano libre. Ahora cerrad los ojos y sentid las manos que estáis tocando. Quizás sean las manos de un extraño. Sentid su textura, su temperatura, su forma. Moved vuestra mano dentro de la del otro.
Efectivamente son las manos de un extraño y, sin embargo, son las de vuestra hermana o hermano, hay una conexión profunda y que viene de muy atrás. Lo sabemos y lo anhelamos. Es como una memoria genética que nos dice que conocemos esas manos desde que eran aletas y nadábamos juntos.
Hay un hilo genético desde entonces hasta ahora, que tenemos piernas y brazos. Son manos que a lo largo de estos miles de años han crecido y se han desarrollado y han hecho cosas tan hermosas como recolectar, cultivar, amar, parir, sostener al moribundo, hacer magia, bailar. Las manos son, a través de la memoria genética, el punto de conexión. Y en esas manos, en esas manos preciosas y sagradas que sostenéis, está la sabiduría y el conocimiento que necesitamos para que el mundo entre en la siguiente etapa. Sentid lo precioso de esas manos y su magia. Apretadlas suavemente y ahora miradlas. Y ahora, sentémonos despacio.
Es en esta conexión en la que se basa mi esperanza de que encontremos caminos hacia las ecoaldeas y las nuevas formas de vida que tan valientemente estamos construyendo.
Pero, desgraciadamente, la esperanza no es suficiente. No es suficiente ser buenas personas (porque sé que lo somos). Tampoco las buenas intenciones bastan. Muchos grupos (buena gente con buenas intenciones), se han hundido, y a menudo han sufrido daños. Tampoco basta con las infraestructuras, aunque sean importantes. Podemos conseguir un equilibrio perfecto entre lo privado y lo comunitario, permacultura y hasta nuestros propios excrementos compostados, todo...
El asentamiento puede ser perfecto pero nosotros somos imperfectos. Y digo esto con cariño. Y es que llegamos con un montón de equipaje, y lo llevamos con nosotros a la vida comunitaria.
En primer lugar estamos educados en la propiedad privada. Hemos hecho un profundo cambio desde que nos establecimos y dejamos de pertenecer a la tierra y pasamos a poseerla. Creemos que debemos poseer la tierra, guardarla, mejorarla y protegerla, entonces competimos en vez de cooperar. La mayoría de nosotros está educado en la competitividad. Creo que debemos investigar en nuestro corazón cómo sentimos nuestra relación con la tierra . (Yo tengo una relación con un árbol de 450 años, al que amo mucho, y cuando viajo llevo una foto de él, igual que la gente que lleva fotos de sus hijos. Bueno, pues a menudo pienso en poseer este árbol... qué curioso).
Tampoco estamos preparados para la cooperación dada la educación que recibimos. Puede que en el subconsciente tengamos muchas buenas ideas sobre cooperación, pero acordaros del asunto del cuello: nuestro cuerpo no acaba aquí.
Por debajo del cuello tenemos muchos mensajes grabados que están en contra del compartir y de la cooperación. Creo que estamos muy desconectados de nuestros sentimientos. Se nos ha hecho creer que éste era un terreno difícil y peligroso, así que nos instalamos en la mente, reprimimos el resto y consiguientemente lo relegamos al inconsciente.
Pero no nacimos así, ¿no? Los niños no son así. Ellos expresan sus sentimientos. ¿Qué e ocurrió entonces? Supongo que lo primero es que nuestros padres ya fueron educados en esta mentalidad; lo segundo, es que muchas cosas nos han herido, desde las más terribles (como la guerra, la pobreza, la violencia y el abuso sexual), hasta las menores, por el hecho de vivir en un mundo que no tiene en cuenta nuestros sentimientos, nuestra alma.
Al niño se le enseña que los sentimientos y muchas opiniones no son buenas, que son inaceptables. "A la gente no le gustará que las tengas y te rechazarán", se le dice al niño. Cuando somos bebés somos muy dependientes, y si no se nos ama y cuida, morimos. A mi me parece que todos tenemos este temor profundo a ser rechazados. Es el terror que sentimos cuando nuestra vida está en peligro. Por eso, cuando algunos asuntos pequeños nos resultan tan problemáticos es porque sentimos este temor al rechazo. Se nos ha enseñado a tapar todo esto.
Afortunadamente, si investigamos nuestros sentimientos, hallamos una parte que confía, que brota del interior para conectar. Lo que pasa es que enterramos esta parte, igual que una gran proporción de la creativa, lúdica e intuitiva, y nos apostamos en la torre mental. Pero en el nivel inferior están buena parte de nuestras necesidades y deseos. Son esas necesidades profundas de las que nos han dicho que es mejor no hablar porque en cualquier caso no pueden ser satisfechas. Pero hay unos asuntos internos que debemos tratar. Algunas personas hablan de estos asuntos con una cierta truculencia; en realidad es el subconsciente que está trabajando. Pero, de nuevo, necesitamos aprender el lenguaje del subconsciente.
Ahora supongamos que nos ponemos a trabajar en los procesos cooperativos, los que ligarán a los miembros de la comunidad entre si. Tenemos el lugar perfecto, una buena sopa en la olla, todo en su sitio y nos disponemos a crear esos procesos cooperativos.
¿Cuáles serán sus elementos constitutivos? Veamos primero los más evidentes y luego los menos.
Necesitamos una Filosofía Clara. ¿Qué nos une? ¿Por qué?
Necesitamos una Conexión Espiritual.
El Ingreso en la comunidad también es importante. ¿Con quién queremos compartir? ¿Cuáles serán los criterios de ingreso?
Necesitamos Estructuras y Procesos; estructuras legales, de ingreso y de salida. A algunos no les gustan las estructuras, por ejemplo a los viejos hippies como yo. Pero no debemos temerlas: las estructuras se pueden cambiar.
También necesitamos Métodos de Decisión Colectiva. A los grupos que toman las decisiones por consenso les recomiendo que aprendan estos métodos. Así mismo pasa que tenemos un concepto un poco ingenuo de la toma de decisiones, algo así como sentarse en circulo y cogerse de las manos. Existen formas creativas de tomar decisiones por consenso.
Necesitamos saber qué Expectativas de los demás tenemos, cuánto tiempo esperamos que aporten, cuánto dinero, cómo ayudar en la educación de los niños.
Necesitamos Tácticas, Estrategias y Acuerdos. ¿Cómo hacer las cosas y cómo llegar a acuerdos? A veces los grupos utilizan los acuerdos para evitar el conflicto y para no tener que hablar entre ellos. Escribimos nuestras Tácticas y Estrategias para prever todas las eventualidades, pero esto no funciona, porque siempre hay situaciones impredecibles y, entonces, tenemos que hablar.
Necesitamos Métodos de Resolución de Conflictos
Otra cosa por la que siento una gran pasión es nuestra Conexión y Relación con el Exterior. No creo que sea cuestión de desaparecer y cocerse en la propia salsa. Me considero una activista social y una revolucionaria y quiero seguir siéndolo. Es importante el nexo con el mundo.
Lo siguiente es la Valentía. Es obvio que necesitamos ser valientes para trabajar juntos y afrontar las dificultades. No sé de dónde se saca la valentía pero la hallaremos entre todos.
Pasemos ahora a la parte más pegajosa del "aglutinante". Lo primero es observar nuestros Corazones (fijaos que están por debajo de nuestros cuellos). Para cambiar algo debe producirse un cambio en el corazón primero.
También tenemos que aumentar nuestra Autoestima porque ella nos hace más tolerantes con los demás, quienes, en definitiva, son como nosotros .
La Tolerancia y la Generosidad son esenciales. Es aquello de pensar: "bien, me ha hablado con brusquedad pero es que tiene un mal día, no me lo voy a tomar a pecho". Creo que la Aceptación de nosotros mismos nos conduce a un mayor grado de Perdón.
También debemos Dejar Pasar, y no sólo en las cuestiones triviales, sino especialmente en las importantes. Escuchar, con nuestros corazones. Así, con un poco de suerte, también podremos hablar con el corazón.
Así mismo, necesitaremos Perseverancia y Paciencia.
La Habilidad para Negociar es importante también. Algunas personas hablan de seguridad en los grupos. Bien, creo que la Seguridad y la Confianza en el grupo se derivan de todo lo anterior.
Podemos añadir un poco de Esperanza, Optimismo, Suerte y, no nos olvidemos, un poco de Diversión. Tiene que ser divertido, con muchas fiestas y celebraciones.
Luego está, cómo no, el Amor, el que se deriva de apartar el miedo y descubrir que podemos conectar con los demás.
Para acabar, tenemos ese gran poder, la Bondad Colectiva.
Y ahora quiero acabar cantándoos una canción. No soy cantante pero me gusta cantar. Dice así:
El poder se mueve, en el cambio de estación
El poder se mueve, a través del conocimiento antiguo
El poder se mueve, a través de la tierra y el sol
El poder se mueve, a través de todos
 



3. DEFINIENDO NUESTRO PROPIO DESTINO: REVITALIZAR CIUDADES Y PUEBLOS, por Jill Jordan
Jill Jordan es consultora en desarrollo comunitario, conferenciante y dinamizadora de desarrollo cultural. Su aportación ha sido clave en algunas iniciativas comunitarias en Maleny, Australia. Ve en el desarrollo económico comunitario una alternativa a los sistemas convencionales, caracterizados por unas instituciones complejas y alejadas del individuo y del entorno.
Jill Jordan, P. O. Box 87. Maleny Q4552 . Australia
Tel +61 74 943312 Fax +61 74 943363
He vivido en la comunidad de Maleny, que es una pequeña ciudad de Queensland (iba a decir cerca de Crystal Waters, pero en realidad es Crystal Waters la que está cerca de Maleny) durante 25 años. Quiero explicaros el proceso de la toma de poder por parte de los miembros de esta comunidad en los últimos 20 años aproximadamente.
La historia comienza en los 70. Maleny era uno de esos núcleos rurales pequeños muertos que hay en Australia y el resto del mundo occidental. La tierra era barata y había un flujo de pobladores hacia ella. Cuando llegamos a Maleny, faltaban muchos suministros, como por ejemplo alimentos integrales. Así que empezamos a cultivarlos.
Un día, media docena de nosotros (muchas cosas comienzan con la reunión de media docena de personas) pensó que podríamos cubrir una parte de nuestra necesidades alimentarias con una cooperativa de productos ecológicos. Así empezó nuestro primer negocio. Todos teníamos una cierta formación, éramos de clase media, blancos y ninguno había montado un negocio antes. Queríamos disponer de alimentos biológicos y poder vender los excedentes. Era el año 1978.
Lo primero que decidimos es que la cooperativa sería para todo el pueblo, aunque éste lo ignoraba entonces. Abrimos la primera tienda y la gente del lugar nos miraba con recelo. Hacíamos cosas "raras" como reciclar frascos de cristal y bolsas de plástico Pero las mujeres mayores se fijaron en esto, en valorar los recursos escasos, algo que ellas conocían muy bien; así que entraron a la tienda. Al principio se limitaron a traernos sus frascos y bolsas. Vieron que vendíamos productos locales y preguntaron si ellas podían traer los suyos.
Poco a poco la gente del lugar se fue implicando. Hoy la cooperativa tiene 650 miembros y 60 productores, y genera 450.000 dólares al año. Una pequeña y exitosa operación se convirtió en una grande y exitosa operación.
En 1979, Bill Mollison, "la madre" de la Permacultura, se fue a los EE.UU. y volvió a Australia entusiasmado con el movimiento de inversiones éticas. En 1983 nos invitó a una docena de nosotros a conversar sobre el tema, tras lo cual nos urgió para que volviéramos a nuestras comunidades y creáramos nuestras propias instituciones financieras. Ya éramos conscientes de que hacía falta capital para crea una comunidad.
Tentamos bastantes habilidades técnicas pero nada que impresionara a un banco. Llevé la propuesta de Mollison a una asamblea de la cooperativa y tuvo una gran acogida. Así que creamos !a Institución Crediticia Maleny en 1984. Esta institución se encuentra en el centro mismo de Maleny y sirve a 3.000 miembros.Tiene un capital de 9,5 millones de dólares y ha concedido 21 millones en préstamos para adquirir tierras, casas y pequeños negocios, que han revertido en la comunidad.
Cuando se administra una organización financiera multimillonaria uno se da cuenta de que hay problemas inherentes al dinero. No importa si administras bien, si consigues abaratar costos o si estrechas el espacio entre los que tienen dinero y los que no tienen: los ricos son más ricos y los pobres más pobres.
Pero aquí, de nuevo, nuestra entrañable Permacultura viene a rescatarnos. Lea Harrison, otra estupenda profesora de permacultura, estaba en los EE.UU. trabajando cuando se encontró con Michael Linton, quien había inventado una estrategia económica alternativa llamada LETS, Sistema de Comercio e Intercambio Local (que posteriormente se transformó en Sistema de Comercio y Empleo Local y posteriormente en Sistema de Transferencia de Energía Local). Este sistema permite comerciar sin dinero. Recupera el concepto de que la riqueza de una comunidad reside en sus bienes y servicios, no en su dinero. En la actualidad tenemos una economía dual que satisface todas nuestras necesidades.
Lo maravilloso de LETS es que no sólo es una herramienta económica sino también un cohesionador de la comunidad. En Maleny, el LETS cuenta con 800 miembros y produce unas 25.000 unidades al mes.
Tres años después de la creación de la Institución Crediticia, se produjo el derrumbe de Wall Street. De la noche a la mañana, las tasas de interés en Australia bajaron de 17% a menos del 9%, pero las tasas de la Institución Crediticia se mantuvieron en el 13 %. Nunca hemos seguido las tasas de interés del exterior.
De hecho, la gente del lugar vino en tropel a depositar su dinero. Nosotros les dijimos que utilizaríamos su dinero en proyectos locales y que, si no les interesaba, era mejor que se fueran. Bueno, algunos lo hicieron pero otros dejaron su dinero y hoy son de los inversionistas más importantes.
Creo que las dos áreas en las que la gente necesita tomar el poder son el sistema monetario y el gobierno. Este último tiene una influencia diaria sobre nosotros.
Hacia 1991 otra mujer y yo fuimos elegidas para el Ayuntamiento. Esto suponía que una parte de la comunidad extendida de Maleny accedía al poder. Así, pudimos introducir algunos cambios, hicimos públicas las reuniones e impulsamos la participación local, realmente reducida y conservadora hasta entonces. Así mismo creamos la Fuerza Rural Especial, que surgió de una consulta comunitaria mientras estábamos en el Ayuntamiento.
Esta Fuerza la componían 180 personas y su cometido era velar por que se hiciera un uso sostenible de la tierra, no sólo en beneficio de las personas de la comunidad, sino de toda la ciudad.
En 1993 vimos nacer nuestro primer gremio, el de artesanía, que comenzó con tres artesanos. Hoy hay 23 y tienen una tienda con una amplia gama de artesanías. También se creó un cineclub, para que pudiéramos elegir las películas que queríamos ver. En 1994 decidimos que había llegado el momento de abrir un Club de la Cooperativa, un lugar donde se ofrece buena comida, bebida y música local en vivo. Está actuando como catalizador de la comunidad. Trabajamos con tesón y también tocamos con tesón.
También se ha abierto un Centro de Aprendizaje de la Cooperativa. Y ha surgido el Grupo Colinas Verdes de Maleny, que tiene una estrategia interesante. Lo crearon los profesionales y los hombres de negocios de la ciudad después de que el Ayuntamiento volvió a los negocios convencionales tras las últimas elecciones, lo que significaba desarrollo a toda costa. Estas personas se reunieron y decidieron que no aceptaban la situación.
La comunidad ha llegado a controlar sus asuntos de tal manera que ha creado una Fundación que le permite comprar tierras que, de otra manera, serían explotadas por el gobierno local. Como podéis ver, hemos llegado a ser una comunidad que sabe lo que quiere y, lo más importante, que sabe cómo conseguirlo.
Ahora Maleny está en un punto interesante. Con la experiencia acumulada, muchas personas han creado organizaciones. Empezamos con lo básico, la comida y el dinero; luego seguimos con la tierra, las casas y la energía; luego la gente fue creando sus propios ingresos y finalmente, la cultura, la comunicación y la educación. Es el mismo proceso que se ha dado en otras comunidades. Creo que ha sido un proceso bastante orgánico.
Lo que quiero deciros es que lo que hemos construido en Maleny puede hacerse en cualquier lugar. Maleny es especial pero igual lo son otras comunidades. Nos hemos dado cuenta de que aunque las estrategias sean diferentes, los elementos son los mismos, y extrapolables a todo el mundo.
En primer lugar, deben responder a una necesidad, una necesidad comunal. No importa cúan buena sea la estrategia, si no responde a una necesidad de la comunidad, no despegará. También se necesita a alguien que vele por esa estrategia. Personas que inventen estrategias y personas que mantengan la perspectiva.
Lo siguiente es no hacer proyecciones sobredimensionadas: más vale un éxito pequeño que una gran derrota. Si comenzamos pequeños y sostenibles, nos mantendremos sostenibles.
Finalmente, el desarrollo de habilidades es importante. Y no sólo de las técnicas, administrativas y financieras, sino sobre todo de las interpersonales: aprender a ayudar a la gente a tomar decisiones importantes y a resolver conflictos. Si reúnes a un grupo de personas, sabes que habrá conflictos y, sin embargo, sin organizaciones no se puede avanzar.
Ahora quisiera hablar de la manera de poner en práctica estas estrategias en la comunidad; es muy diferente revitalizar ciudades y pueblos que crear "asentamientos verdes", como nosotros les llamamos.
Nuestras relaciones con la gente de Maleny al principio fueron de confrontación. Fuimos bastante maleducados. Considerábamos enemigos a los granjeros y les reprochábamos el mal uso que hacían de la tierra. No comprendíamos que estaban haciéndolo lo mejor que sabían ni que temían perder su medio de vida; porque nuestra llegada representaba, de alguna manera, una amenaza a su continuidad.
La vieja ética dice que hay dos tipos de personas: las que dicen lo que se debe hacer y las que lo aceptan. Pero la toma de poder que nosotros proponemos significa que todos asuman la responsabilidad de sus decisiones. Esto último es radicalmente opuesto a la antigua manera de pensar y, sin duda alguna, es amenazador.
Es importante averiguar de dónde viene ese miedo y trabajar con él (personalmente estoy en este punto de crecimiento personal, y estoy haciendo avances). Reconocerlo y encontrar la manera de superarlo.
Os voy a explicar algunos métodos para sobreponerse a ese miedo... Ofrecer mucha información, permanecer receptivos y dar tiempo para que la gente cambie de opinión. Estudiar las habilidades de cada uno. Por ejemplo, si queréis saber qué árboles plantar en la zona, debéis ir al carpintero y preguntar. Hay realmente muy pocas personas que se nieguen a darte ayuda cuando se la pides. El miedo se resquebraja con el trato directo y la comprensión.
Ahora quisiera comentar los problemas que nos hemos encontrado a la hora de crecer. Cuando existe una comunidad viva, es como acercar las polillas a una llama.
En Maleny hemos tenido un crecimiento anual del 8'5 %, lo cual es muchísimo. Esto crea problemas, sobre todo con la gente mayor, quienes se sienten desplazados al pasear por la calle y no conocer a nadie.
Cuando hay un movimiento de gente hacia un lugar, sólo el 30 % consigue un trabajo en la zona, en la construcción, el comercio y en el desarrollo derivado del mismo crecimiento; y se debe ayudar al otro 70% a generar su propio trabajo. Para nosotros es importante estar abiertos como comunidad y ofrecer oportunidades a las personas que quieren incorporarse.
Ahora tenemos en Maleny a gente de otras partes de Australia que viene a aprender sobre el terreno para luego aplicarlo a sus comunidades de origen. Lo que os vengo a decir es que todo lo que habéis oído es aplicable en todo el mundo y que está bien que se haga.
Cada comunidad es única, tiene sus propias habilidades y su diversidad. Nuestro deber es dar a nuestras comunidades la capacidad de funcionar por si mismas, a su manera, potenciando su idiosincrasia.
 
4. DE LA ALDEA GLOBAL A UN GLOBO DE ALDEAS, por Helena Norberg-Hodge
Helena Norberg-Hodge. es directora de la Sociedad Internacional para la Ecología y la Cultura, miembro fundador del Foro Internacional sobre Globalización, y de Codoca (Consejo para el Desarrollo Sostenible de Asia Central). Desde 1975 ha trabajado con los Ladakh en modelos de desarrollo alternativos.
Para conseguir el texto original o para información relativa a la SIEC (incluido grupos de estudios comunitarios) por favor ponerse en contacto con la International Society for Ecology and Culture, o Helena Norberg-Hodge
21, Victoria Square
Clifton Bristol, BS8 4ES, UK
Tel +44 (0117) 973 1575 Fax +44 (0117) 974 4853
Para mí, el movimiento de ecoaldeas representa una de las más esperanzadoras e importantes tendencias actuales a nivel global. El deseo de un creciente número de personas de vivir de una manera gratificante en el plano social y espiritual, y sostenible económicamente, puede crear los modelos que necesitamos para el nuevo milenio. De hecho, estoy convencida de que el Norte debe abrazar esta causa porque es quizás la única manera de evitar la catástrofe social y el colapso medioambiental.
Pero para entender el significado de las ecoaldeas, es esencial examinar las tendencias interrelacionadas de la economía mundial y el rápido crecimiento de las ciudades. Impulsada mediante acuerdos como los de Maastricht, GATT (Acuerdo Global sobre Tarifas y Comercio) y NAFTA, la globalización de la economía constituye la mayor sacudida social desde la revolución industrial.
Las consecuencias de estos acuerdos son tremendos: aumento del crimen, violencia fundamentalista y xenofobia; paro y pobreza crecientes; pérdida de autoestima, de comunidades e incluso de democracia. Pero a pesar de estos penetrantes y poderosos cambios, pocos son conscientes de las derivaciones de estos acuerdos.
Basados en el dogma simplista de que el "libre comercio" es bueno para todos, se están imponiendo estos cambios sistemáticamente (de nuevo, anclados en un paradigma económico estrecho y obsoleto) sin la implicación de la gente y, a menudo sin el entendimiento de sus múltiples efectos por parte de los políticos.
Un problema importante es que el sistema global se ha vuelto tan complejo y vasto que pocos pueden reconocer sus limites. Sin embargo, para invertir la tendencia y ayudar al crecimiento del movimiento de ecoaldeas es esencial saber cómo funciona el sistema económico.
Mucha gente, especialmente los activistas de base y las mujeres, se inhiben en cuanto oyen "comercio" o "economía". Suelen pensar que estos temas tan importantes son tan abrumadores, que creen que no pueden hacer nada. Pero, precisamente, entender de economía produciría el efecto opuesto, sentirnos más dueños de nuestro poder.
Es necesario conocer la visión de conjunto de un sistema expansionista dirigido por enormes monopolios y basada en la idea de la "ventaja comparativa".
Esta teoría, en la base del crecimiento permanente, fue formulada originalmente por Adam Smith y Ricardo y dice así: "A nivel local no hay que producir una gran variedad de productos para el propio consumo; habrá más prosperidad si la producción es especializada y basada en la exportación".
En un cierto sentido, la aplicación de estas ideas puede haber producido los efectos opuestos, pues durante casi 200 años los gobiernos proindustriales han estado subvencionando a ciegas y fomentando más y más comercio sin valorar su impacto en la sociedad y el medio ambiente.
Para decirlo sencillamente, este proceso comenzó en la era colonial cuando grandes compañías como la de las Indias Orientales empezó a sacar provecho de las materias primas baratas de las colonias. Al principio, estas compañías vieron sus actividades recortadas por las leyes antitrust, pero con el tiempo (y en parte a causa del avance tecnológico) se hicieron tan grandes que consiguieron el control monopolístico del comercio mundial y, por tanto, de las economías nacionales.
Estas grandes empresas multinacionales no se han hecho poderosas por una actitud conspiradora consciente, pero han acabado por tener más poder y riqueza que los propios gobiernos.
Estas empresas están detrás de las políticas que afectan nuestras vidas; sobre todo, han contribuido a fomentar los tratados de Comercio "Libre".
Los medios de comunicación de masas están controlados por estos mismos monopolios y fomentan de forma incuestionable las ideas de globalización, así como, a través de la publicidad, la avidez por el consumo que es la base para su subsistencia.
Se nos dice que estos tratados nos unen, pero, de hecho, han elevado la competitividad y el paro increíblemente. Estos procesos no sólo nos separan sino que han creado y exacerbado las tensiones étnicas.
Un cierto grado de especialización en la producción y el comercio global quizás pueda elevar el nivel de vida a nivel mundial. Pero hemos obviado cómo nuestras propias políticas económicas han ayudado a crear y fomentar los monopolios.
Por ejemplo, en Kenia la mantequilla holandesa cuesta la mitad que la nacional.
Cualquier niño se preguntaría: "¿Es esto eficiente? ¿Por qué se transporta la mantequilla a 10.000 millas de distancia? Las grandes empresas son favorecidas mediante subsidios indirectos y con el apoyo de ciertas legislaciones.
El dinero de los contribuyentes se dirige cada vez más hacia el comercio y el transporte en detrimento de los pequeños productores y empresas. En España, por ejemplo, aunque todavía hay preciosos mercados con productos frescos de granjas cercanas, la influencia de los grandes es tal que el ajo importado de China se vende a la mitad de precio que el español.
La presión psicológica para formar parte de la monocultura global es también muy destructiva.
A la gente joven de los países desarrollados se le ha hecho desear los productos importados a través de modelos estereotipados y una estrategia de mercado que inculca en la gente el sentimiento de que "los productos locales son una mierda y los importados buenos"
Por ejemplo, las mujeres en China se están operando los ojos para que parezcan occidentales. En Occidente, las mujeres tampoco pueden vivir al nivel de las expectativas creadas para ellas a través de los medios de comunicación de masas. Deberíamos tomar conciencia de cómo la economía global competitiva nos está haciendo sentir "mierda" creándonos una sensación de inadaptabilidad.
De igual manera, se considera "utópico" proponer la ruralización de América o Europa y, en cambio nadie se rasga las vestiduras porque China planee instalar a 440 millones de personas en las ciudades en las próximas décadas.
Esta "modernización" china es parte del mismo proceso que ha provocado crecimientos urbanos incontrolables en todo el Sur, de Bangkok a Méjico, Bombay, Yakarta y Lagos, ciudades donde el paro es muy elevado y hay millones de personas sin casa o que viven en infraviviendas: el tejido social se está deshilachando.
La urbanización continúa incluso en el Norte. Se están desmantelando sistemáticamente las comunidades rurales y su población llevada a megalópolis suburbanizadas. En los EE.UU., donde sólo el 2% de la población vive en el campo, las granjas están desapareciendo a un ritmo de 35.000 al año.
Es imposible ofrecer este modelo al resto del mundo, donde la mayoría se gana la vida como granjeros. Sin embargo, quién hay que diga:" ¡Somos demasiados para ir a la ciudad!"
Por el contrario, se nos dice que la urbanización es necesaria a causa de la superpoblación, e implícitamente afirmando que la centralización es más eficiente y que las poblaciones urbanas consumen menos recursos.
Pero si estudiamos los costes reales de la urbanización en la economía global, la verdad es la contraria: las ciudades de todo el mundo consumen recursos intensivamente. Los sistemas centralizados y a gran escala son, casi sin excepción, más dañinos para el medio ambiente que la producción adaptada a las necesidades locales, diversificada y de pequeña escala.
La comida y el agua, los materiales de construcción y la energía se deben transportar a grandes distancias mediante infraestructuras de alto consumo energético. Los desechos concentrados de las ciudades deben transportarse en camiones e incinerados con un gran coste para el medio ambiente. Sus torres iguales de aluminio y cristal con ventanas que nunca se abren, hasta se les debe proveer de aire mediante ventiladores, bombas y energía no renovable.
Desde los barrios más ricos de París hasta los arrabales de Calcuta, la población urbana depende del transporte para su comida, de tal manera que cada unidad energética de comida necesita varias de consumo de petróleo y cantidades significativas de contaminación y basura.
Y lo que es más, estos centros urbanos occidentalizados (en el Brasil tropical, el árido Egipto o la Escandinavia subártica) utilizan todos el mismo reducido espectro de recursos y desprecian los métodos que se adaptan mejor localmente y que utilizan los recursos del lugar, el conocimiento y la biodiversidad.
Aunque a los niños de los pueblos pesqueros noruegos les gusta comer bacalao y la gente de la llanura tibetana prefiere su común cebada, cada vez más se les induce a comer lo mismo. A la gente en todo el mundo se la empuja a la monocultura, destruyéndose así la diversidad cultural y biológica.
La economía global urbanizante está creando así una escasez artificial; ignora los sistemas locales de conocimiento y educa a los niños a ser dependientes de una economía altamente centralizada. Las consecuencias son tasas elevadísimas de desempleo, competitividad creciente y conflictos étnicos en ascenso.
Precisamente porque hay tanta gente, se debe abandonar el modelo de economía global que sólo puede alimentar, dar casa y ropa a una pequeña minoría. Es esencial apoyar sistemas inteligentes y modelos económicos basados en un verdadero entendimiento de la diversidad de las regiones, y sus climas. suelos y recursos. Es esencial apoyar el movimiento de ecoaldeas
Como carecemos de formación económica somos inconscientes de las conexiones entre la economía y la dimensión espiritual y psicológica de la vida.
Estoy convencida de que los seres humanos tenemos un gran anhelo de conectarnos con la tierra y entre nosotros. Esta ansiedad por conectarnos se puede ver en casi todos los aspectos de la vida: en el campo de la salud, donde la dirección apunta a reconocer la interdependencia entre tierra, cuerpo, mente y espíritu; en arquitectura, donde hay una tendencia a relacionar las estructuras con las peculiaridades del clima y el lugar; en agricultura, que cada vez se aleja más de la industria agroquímica y se acerca a los métodos ecológicos, incluso a nivel institucional; y, por último, pero no menos importante, en el movimiento de ecoaldeas que busca fusionar toda esta ansiedad por conectarse.
Sin embargo, las fuerzas macroeconómicas están minando estos esfuerzos separando a productores y consumidores y expulsando la población rural a las ciudades.
En Occidente hay concepciones muy profundas que coadyuvan a estas fuerzas. Hay una tendencia a pensar que las inquietas áreas urbanas son el centro de la cultura y la diversidad, y las pequeñas comunidades locales puntos aislados donde la estrechez de miras y los prejuicios son la norma. Tampoco es de extrañar.
El proceso de industrialización ha supuesto la sistemática eliminación del poder político y económico de las zonas rurales, junto con la consiguiente merma de autoestima de su población. En las comunidades pequeñas hoy la gente está viviendo en la periferia mientras el poder e incluso lo que llamamos "cultura" está centralizado en otro lugar.
Durante generaciones se ha estado marginando la vida rural en Occidente, por lo que los occidentales tienen una visión distorsionada de lo que puede ser la vida en las comunidades pequeñas.
Incluso en el Tercer Mundo, hecho de pueblos, el colonialismo y el desarrollo han dejado una marca indeleble. Para saber cómo son las comunidades cuando la gente conserva el poder económico real, deberíamos retrotraernos (cientos de años atrás en algunos casos) a antes de que estos cambios ocurrieran.
Yo vi con mis propios ojos cómo la cultura comunal y confiada de Ladakh (o el Pequeño Tíbet) se transformó con el desarrollo económico. La cultura tradicional se caracterizaba por su vitalidad, alegría y tolerancia, valores claramente conectados con la autoestima y el control de la propia vida.
El desarrollo económico significó el desmantelamiento de la economía local, o lo que es lo mismo, el poder local de decisión se trasladó de los pueblos y las casas a centros burocráticos en lejanas ciudades; los niños fueron educados en un estilo de vida que nada tenía que ver ni con los recursos locales ni con sus mayores; la gente se vio de repente invadida por los medios de comunicación de masas e imágenes publicitarias que presentaban la vida urbana como excitante e importante y la vida del campesino como atrasada y primitiva. La consecuente pérdida de poder y autorrespeto han generado una mentalidad mezquina y de estrechas miras, así como división y fricciones. Si las fuerzas económicas continúan minando la autoestima y la vitalidad cultural, la vida rural futura en Ladakh no será muy diferente de la de cualquier ciudad pequeña típica de Occidente.
Otro mito manido cuando pensamos en ecoaldeas y economías de escala humana es el de "hay demasiada gente como para volver a la tierra". Se olvida con demasiada facilidad que la mayor parte de esta población (sobre todo del Tercer Mundo) vive en la tierra.
Ignorarla, es decir, hablar de la urbanización como si fuera una condición inherente a las personas, es peligroso pues no hace sino incitar a la urbanización misma.
En el Norte, donde la mayoría nos hemos separado de la tierra y entre nosotros tenemos que hacer grandes avances. Pero incluso en regiones muy urbanizadas, es posible hallar la conexión con el lugar y con las personas.
Las ciudades pueden recobrar su carácter regional, ser más habitables y menos gravosas para el medio ambiente si se rehace de nuevo el tejido de las comunidades pequeñas dentro de ellas y se dirige su actividad económica hacia los recursos naturales locales.
Nuestro trabajo será más fácil si apoyamos las comunidades locales que quedan y a los pequeños granjeros; ellos son la clave para reconstruir la base agrícola sana de unas economías más diversas.
Mucha gente cree que sólo hay dos modelos económicos: el comunismo centralizado y el capitalismo de las multinacionales aún más centralizado.
Hay incluso quien dice que, tras la victoria en la guerra fría del capitalismo de las multinacionales, "la historia ha acabado". Sin embargo, hay una tercera alternativa, una alternativa de descentralización que permite a la gente diseñar el terreno de juego de los negocios a través de procesos democráticos y un gobierno sensibilizado.
De esta manera, la gente podría participar en determinar qué ayudas deben concederse y qué límites poner a las actividades económicas. Para lograr esto, se deberían reformular los tratados de Maastricht y el GATT.
Si se eliminaran los subsidios ocultos, el movimiento de las ecoaldeas podría crecer con bastante naturalidad.

  1. CRISTAL WATERS, UNA ALDEA DE PERMACULTURA EN AUSTRALIA, por Max Lindegger.
Max es un cualificado diseñador de permacultura desde 1981, ha trabajado en unos 750 proyectos, incluyendo la aldea de permacultura de Cristal Waters (Aguas Cristalinas) y trabaja en el desarrollo de ciudades y pueblos ecológicos en toda Australia. Es co-editor de “lo mejor de Permacultura”, y vive en Cristal Waters, en Queensland, Australia.
Max Lindegger, 59, Cristal Waters. MS 16, Maleny 4552, Australia Tfn.: +61 74944741 Fax: +61 944578
Crystal Waters se encuentra aproximadamente a 100 Km al norte de Brisbane, en Queensland, Australia, con unos 640 acres (259 Has) de clima subtropical. Fue diseñada de acuerdo con los principios y la ética de Permacultura por Robert Tap, Geoff Young, Barry Goodman y yo mismo.
Entendemos que una aldea de Permacultura está diseñada y mantenida conscientemente para optimizar y equilibrar el ecosistema del entorno natural y la gente que vive en él.
Actualmente en Crystal Waters viven cerca de 200 personas, y a la larga podrán llegar a vivir 300, que es la capacidad de diseño. Las edades oscilan entre la de los bebés y los 93 años de nuestro residente mayor.
Hay una gran variedad de negocios y ocupaciones, ya que al estar en un medio rural, la mayoría de la gente tiene que llevar consigo su trabajo o ser creativos.

Crystal Waters es una mezcla de propiedad privada y comunitaria.

El 14% del terreno se ha dividido en 83 parcelas privadas. El área de visitantes y la aldea ocupan otro 6%. El 80% restante es común e incluye pequeños lagos, zonas para agricultura y horticultura, bosques...

Nos vemos a nosotros mismos como aspirantes a eco-aldea, no somos ya unos bebés, pero aún no somos adultos. Nos queda un largo camino que recorrer.

No veo Crystal Waters como un modelo a copiar, ya que está diseñada para nuestro clima de Australia, y nuestros sistemas sociales y económicos. Pero aún así, creo que se puede aprender algo de ejemplos que no queremos o no podemos copiar.

Cuando Robert Tap y yo fuimos a ver a los urbanistas, nos dijeron que era una bonita idea, pero que sería imposible por dos razones: No nos permitirían construir aldeas nuevas en Queensland a no ser que fuéramos una compañía minera (y no teníamos intención de serlo), y la otra razón era que para la densidad permitida en las zonas rurales sólo podríamos hacer 16 parcelas.

Bien, tanto Robert como yo y unas 200 personas más estamos ahora viviendo en Crystal Waters. Así que parece que lo imposible, a veces es posible.
Y espero que este hecho pueda animar a la gente aunque se tope con dificultades y con alguien que diga: “No, no podéis” y “No deberíais”. Y quizá esto signifique que tengáis que cambiar algunas leyes.
Creo que el tener la herencia de haber sido Australia un país de convictos ayuda muchas veces: no aceptamos un no por respuesta.

Me gustaría explicaros los lugares que me han influido.
La aldea de Raza al sur de Suiza me influyó desde que era pequeño, y continúa haciéndolo. Tiene muchos de los elementos de sostenibilidad que reconocemos ahora.
Utilizaban los materiales locales, las piedras que sacaban de los campos. Sabían cuáles eran sus límites, estaban unidos. Tenían su símbolo de espiritualidad en el centro. Su crecimiento estaba limitado por la cantidad de comida que podían cultivar. Pero pasó algo inusual.

Mientras tenía esta aldea como símbolo de sostenibilidad, con el tiempo su población disminuyó de 113 a 12 personas... Después de la guerra, la gente comenzó a irse a la ciudad para trabajar y estudiar, sólo quedaban los viejos.

Creo que lo que tenemos que aprender de este ejemplo es que los tiempos cambian. Tenemos que asegurarnos de que nuestras eco-aldeas puedan hacer frente al cambio constante que vendrá y mucho más deprisa.

También tenemos que recordar que hay que cuidar a la gente mayor, no sólo a los jóvenes y niños y los que quedan en medio que pueden cuidarse a sí mismos. Tenemos que asegurarnos de que todos están incluidos en la aldea.

Nos recuerda asimismo lo que es realmente suficiente. ¿Nos damos cuenta de cuáles son nuestros límites? Creo que hay que reconocer que tenemos que establecer límites naturales. Hemos de aprender lo que la palabra “suficiente” significa realmente.

Los lugares de encuentro son otra parte importante de una eco-aldea. En Suiza los hornos servían de punto de encuentro para las mujeres. A medida que aparecían con un montón de leña y los ingredientes para hacer pan, irían hablando sobre problemas, soluciones, y probablemente había un poco de cotilleo, pero éste también es importante.

En los últimos años hemos estado derribando estos lugares donde la gente puede reunirse. Necesitamos modelos nuevos. No necesitamos construir más hornos de pan pero sí algo que ocupe su lugar. Si nos separamos entre nosotros, como provocan a menudo las planificaciones urbanísticas, no sólo nos negamos la compañía, nos negamos la sabiduría de la gente mayor.

Cuando estamos implicados en el diseño de una aldea, como estoy yo ahora, hay una tendencia a olvidarse de la gente. Pensamos mucho más en la infraestructura y en la obtención de energía, telecomunicaciones y carreteras. Pero hay que recordar que el diseño de una aldea en realidad trata de gente.

Tenemos la responsabilidad de mantener el lugar donde vivimos. Al heredar lugares limpios, agua y aire limpios, heredamos también la responsabilidad de mantenerlos.

Los nativos americanos hablan de siete generaciones. Lo que hemos heredado nosotros viene de las últimas siete generaciones, y hemos de mirar muy bien lo que hacemos con algo que heredarán las próximas siete generaciones.
Esto nos hace darnos cuenta como diseñadores que no estamos decidiendo el color del papel de la pared, estamos tratando del lugar donde la gente vive y donde esperamos vivirá por mucho tiempo.

Crystal Waters produce un impacto en su entorno: creamos infraestructuras, e intentamos minimizar el impacto que producen. Llamamos a nuestras carreteras vías de acceso” ya que sentimos que el lenguaje es algo bastante importante. Una vía de acceso es algo más privado y de pequeña escala, las construimos y mantenemos nosotros mismos.

Construimos estructuras, y damos a cada persona de Crystal Waters lo que llamamos un manual del usuario. Son 50 o 60 páginas de información que les explica lo que creemos que hay detrás del diseño.

Les decimos que deben tener en cuenta el impacto que ejercerán con los materiales de construcción, y de dónde vienen éstos: ¿vienen de un bosque húmedo tropical o subtropical? ¿proviene de un lugar cercano? ¿requiere mucha energía para su producción?
¿Qué efectos te produce cuando lo usas? ¿Qué pasará en futuras generaciones cuando alguien tenga que derruir este edificio? ¿acabará en una incineradora o en un vertedero de materiales tóxicos, o se mezclará con la tierra?

Intentamos animar a la gente para que adapten sus casas al paisaje.
Esperamos que pronto seremos capaces de producir aquí el 70 o 75% de nuestras necesidades básicas de comida.

La gente va construyendo sus casas y estableciendo sus lugares de trabajo.




6. LETS: SISTEMAS DE TRANSFERENCIA DE ENERGIA LOCAL. Maddy y Tim Harland.
Este artículo es un extracto de “Programas Comerciales de Intercambio Local:
¿Dinero Verde o Construcción de Comunidades”? por Maddy y Tim Harland

Contactos:
LETSLINK Irlanda: Tom Simpson (Dublin) 8380 722 ó 8374 673,
Anna Felton (Dublin) 282 0884
LETSLINK Escocia. Contactos e información: Leslie Rowan (07786) 464517
LETSLINK Gran Bretaña: Contactos e información: Liz Shephard (01985)217871

INTERCAMBIO DE PERMACULTURA. Plan LETS de ámbito nacional para la comunidad de Permacultura, Gran Bretaña: Andy Langford yJane Hera,8 Helen Road, Oxford OX2ODE. UK

Tel. +44 (0)1865) 721922. heraford@gn.apc.org


A veces se define LETS sólo como dinero “verde” alternativo o como una forma sofisticada de trueque. Creemos que esta concepción es bastante limitada. El LETS no tiene por qué reducirse a los intercambios materiales; puede evolucionar, y de hecho lo hace en algunos lugares, como una manera de reconstruir los lazos dentro de la comunidad, devolviendo a la gente el poder perdido en el estrecho marco del actual sistema monetario.
Más que únicamente un sistema de intercambio comercial, LETS puede ser un “Plan de Transferencia Energética Local” multifuncional.

Mono-dinero

El dinero puede cumplir muchas funciones para quienes lo tienen, pero al perseguir sucios intereses lucrativos, las funciones pueden reducirse a una sola. Es muy común hoy en día que la gente trabaje los fines de semana y por las tardes (además de sus horas habituales) bien por un deseo adictivo de conseguir crecientes cantidades de dinero o bien por la simple necesidad de sobrevivir.

El dinero tiene también la característica de alejar a la gente : cuanto más dinero tenemos, más tendemos a relacionarnos con gente de dinero como “iguales sociales” y más aislados nos quedamos. El dinero también genera secretismo (pensemos por ejemplo en las cuentas bancarias suizas), elitismo, plutocracia y el control de la tierra; quienes no tienen dinero quedan sin poder, tanto a nivel social como psicológico y físico.
Pero el dinero no es intrínsecamente malo sino nuestra temeraria tendencia a acumularlo; esto le da poder a él y no a nosotros.

LETS como liberador

Como contrapunto fresco y liberador, los Sistemas de Transferencia Energética Local nos permiten recuperar el poder, nos liberan del miedo y recuperamos muchas de las funciones del dinero.
Dejamos de estar limitados a ser “solamente” un operador informático o un desempleado. Podemos hacer de cangur@, costurer@, jardiner@, agricultor/a ecológic@, artista, leñador/a, pintor/a, poeta, mecánic@, aromaterapeuta, lo que quieras con el LETS podemos hacerlo, nos da mayor versatilidad y la posibilidad de practicar facetas que, de otra manera, serían irrealizables.

En un LETS no hay secretos. El plan ofrece información sobre sus usuarios, sus habilidades, sus aficiones y su número de teléfono; por lo tanto de los recursos disponibles en la comunidad. LETS crea puentes y conexiones, ayuda en la creación de redes y abre el corazón de la comunidad uniendo a la gente en vez de separarla.

Ayuda a las personas y a la comunidad a llevar a cabo proyectos positivos: terrenos en permacultura, grupos de compra, cooperativas de productos ecológicos, planes de construcción, plantación de árboles, etc. También genera salud al promover la calidad de vida y el bienestar, y permite el acceso gratuito o a muy bajo coste a formas de medicina preventiva y natural, alimentos ecológicos, e incluso a intercambio de casas y casas de vacaciones.

En un plan LETS todos pueden participar, al margen de cual sea su formación, ideario o nivel económico. En principio, no hay restricciones; no excluye a mujeres, niños, amas de casa con niños, parados, trabajadores “no profesionales” ni los de menor movilidad.
Tampoco los “aventajados cronológicamente” están excluidos; la experiencia, tan ignorada e infravalorada en nuestra sociedad, puede convertirse en un gran valor:
¡Imagínate un plan de aprendices dentro del LETS en el que los mayores pudieran transmitir su saber a los jóvenes!
No existen las personas sin cualificación. Más bien vivimos en una sociedad que hace creer a una parte de sus miembros que no tiene ninguna cualificación. El LETS puede liberarnos de este corsé.
Así que LETS no es un sistema de dinero verde unidimensional o una alternativa al dinero (concepciones limitadas); LETS es el poder, es verdaderamente democrático, y una herramienta importante en la construcción de comunidades sostenibles.

Lo que sigue es un extracto de un folleto publicado por el grupo LETS de Southe East Hampshire (GB), de los que Tim y Maddy son miembros fundadores.

Cómo funciona

Los miembros comercian con habilidades y servicios en el LETS utilizando unidades de intercambio llamadas “hamlets”. En el LETS los miembros ganan hamlets ofreciendo sus habilidades a los demás miembros de la red y se gastan estos hamlets comprándoles sus habilidades. Al contrario que en el trueque, no tienes por qué venderle al mismo al que has comprado.

Al utilizar la lista de habilidades regularmente puesta al día, los miembros demandan servicios o acuden a las tiendas o negocios del sistema. Escriben una nota de la transacción con el valor acordado de los bienes o servicios recibidos, que luego envían al coordinador del LETS para hacer las cuentas.

Los miembros pueden pedir informes y ver el estado de cuentas en todo momento así como en las reuniones trimestrales. A éstas acuden los administradores del grupo LETS de South East Hampshire, conocidos como los directores, y el núcleo central, que actúa bajo su consejo. Las reuniones son abiertas, para que todos los miembros puedan participar en las decisiones. Los administradores son elegidos por los miembros en una reunión anual.

Un ejemplo de comercio dentro de LETS

Al unirme al sistema me envían una copia del acuerdo de adhesión, un talonario de 50 transacciones y un “panel de anuncios”. Este tiene 10 líneas reservadas para mí; en ellas escribiré los servicios y bienes que solicito y los que ofrezco. Los míos, junto con los de los demás miembros, conforman la guía de ofertas y demandas clasificada por categorías. Esta guía, junto con las sucesivas actualizaciones, está incluida en el paquete del suscriptor.
Sentada, hojeando la guía, me acuerdo que tengo que publicar un folleto. Necesita un poco de diseño gráfico y esto es algo para lo que no sirvo. Ahora mismo no encuentro un diseñador. Pero, espera, Emma ofrece diseños gráficos en la red LETS.

La llamo y quedamos que ella hará el trabajo por 50 hamlets. Ah, también necesita 5 € para cubrir los costos de material de papelería. Hacemos el trato.
Esa semana tengo el diseño gráfico hecho, así que entrego a Emma una nota por 50 hamlets y obtengo de mi banco convencional 5 € para sus gastos. Emma envía la nota a la oficina de LETS.
El administrador retira 50 hamlets de mi cuenta y los ingresa en la de Emma. Ella tiene ahora esos 50 hamlets, y está pensando en que Luis le tapice su sofá.

Por mi parte, no debo nada a Emma. Sólo me he comprometido a dar 50 hamlets de trabajo a los miembros del plan, a todos ellos y a nadie en concreto. Hay muchas maneras de hacerlo: Tomás necesita que le ayuden a pintar y decorar, Lucía unas clases de informática, yo podría cortar unos troncos y ofrecerlos.
No se trata de trueque. Con él, yo tendría que haber arreglado el sofá de Emma (nada halagüeño para las dos) o no habría habido trato. Con LETS, no sólo podemos comerciar sino que podemos hacerlo en los términos que deseamos.

Los beneficios

Sólo pueden utilizarse los hamlets para comerciar localmente con los miembros del Grupo LETS de South East Hampshire. Esto promociona las tiendas y los servicios locales, estimula la economía local y ayuda a la comunidad a prosperar.

Una gran ventaja del LETS es que puedes empezar a gastar antes de ganar. De hecho, es esencial que alguien lo haga ya que el sistema no cuenta con moneda. Así, la primera transacción sólo puede pagarse si alguien se compromete”.
Se utiliza esta expresión en vez de deuda” porque no hay ninguna connotación negativa en tener un balance negativo en el LETS (así como ningún recargo de interés).
De hecho, el total de balances negativos ha de equivaler al de los balances positivos del principio. El compromiso se establece con la comunidad, y sin éste, el sistema no puede funcionar.